Dicen que un viaje comienza con una llamada. En mi caso esa llamada a contar las historias que me propongo contar sucedió hace unos años, pero como muchas veces sucede en la vida de una persona, estaba demasiado ocupada en las cosas de todos los días como para oírla.
En
ocasiones los seres humanos sentimos ese anhelo interno que grita silenciosamente
en los rincones de nuestro cuerpo y en las esquinas de nuestra propia mente: una
sensación, un suspiro, un quizás, tal vez, más adelante, qué lindo sería,
cuando tenga tiempo, ahora no puedo, no es el momento.
Y
así fue como fui silenciando esa llamada que me alentaba a iniciar este viaje.
Un viaje hacia el mundo desconocidos de las historias por contar, una excursión
por un territorio inexplorado, incierto, habitado de criaturas maravillosas que
me acompañarían en algunos tramos de mi recorrido, pero también plagado de peligros,
amenazas y demonios tan imaginarios como reales.
Hay
una antigua leyenda que algunos ubican en una tribu de África, otros en una
isla del Pacífico y que, a mí, Moni, me gusta pensar que ocurrió en varios
lugares a la vez de manera sincrónica. La historia cuenta que cuando una mujer
da a luz en esa tierra, todas las mujeres de la tribu se internan con ella y el
recién nacido en el bosque y se sientan en una ronda. Comienza entonces un ritual silencioso que
tiene por finalidad conectar con ese espíritu recién llegado al mundo. Las
mujeres se disponen a escuchar con el cuerpo, con la mente y con el espíritu
esperando en un silencio místico hasta que conectan con la naturaleza única de
ese espíritu recién encarnado. Sólo entonces una de las mujeres emite un sonido
que da comienzo a la creación colaborativa de una canción tan única como el
recién nacido. Cada una de las mujeres de la tribu aporta un sonido hasta que
la canción de la persona está lista.
A
medida que ese recién nacido crece su canción lo acompaña. La tribu se reúne
para cantarle la canción que le recuerda quién es en cada experiencia
significativa de su vida: en sus cumpleaños, cuando el niño enferma, cuando
hace algo digno de castigo o elogio. Siempre que lo necesite la tribu se sienta
a su alrededor en círculo y simplemente le cantan.
La
canción es una manera de acompañar, apoyar, conectar y reconectar a la persona
a lo largo del viaje de su vida.
Si
un adulto comete un error, los miembros de la tribu se sientan, a veces por
días a su alrededor y cantan su canción hasta que la persona recuerde quién es,
vuelva a sí mismo y honre al espíritu que habita en su cuerpo.
Cuando
la persona muere los miembros de la comunidad cantan por última vez su canción,
que ya nunca volverá a escucharse en el mundo.
A
pesar de conocer esta historia, ahora mismo mientras la escribo renuevo mi
asombro ante esa manera tan maravillosa de apoyar a una persona, de recordarle
su naturaleza divina, o como dijo Carl Sagan que somos polvo de estrellas.
Imaginá
que en esos momentos en que te perdiste, quizás cuando comías de más para tapar
cierto vacío interno, tal vez cuando saliste a arrasar con el saldo de tu
tarjeta de crédito para no confrontar con tus propios demonios, o tal vez
cuando dijiste cosas que sólo buscaban lastimar a otra persona en el fragor de
una batalla de egos un coro de voces te hubiese recordado que sos polvo de
estrellas, que tenés luz propia, que sos materia estelar, divina
creación, posibilidades infinitas…¡Qué hermoso coro sería!
A
lo largo de mi propio viaje por esta aventura de contar historias ha habido y
hay aún voces angelicales que me conectan, me recuerdan quién soy y me
sostienen cuando mis demonios extienden sus funestas sombras sobre el camino
haciéndome retroceder o paralizándome de miedo acurrucada en mis propias
máscaras.
A todo el coro de voces que me sostiene en
este viaje por mundo de las historias: ¡INFINITAS GRACIAS!
Fueron
esas voces las que me ayudaron a recordar lo que ya sabía: que el momento es
ahora y que este viaje sólo puedo emprenderlo yo misma acompañada de ese coro
dispuesto a cantar mi canción cuando más lo necesite.
*Si te interesa descubrir tu propio coro de voces, te invito a seguirme en patreon.com/CuadernoDeNotas
